
Contenido del artículo
- Cuánto gasta la calefacción en tu factura de gas
- Qué temperatura poner en casa para ahorrar sin pasar frío
- Horarios y programación: cuándo encender la calefacción
- Mantenimiento y ajustes que reducen el consumo
- Aislamiento y hábitos que multiplican el ahorro
- Revisa tu tarifa de gas y tu comercializadora
- Ayudas y subvenciones para mejorar la calefacción
- Errores que encarecen la factura del gas (y cómo evitarlos)
- Nuestra recomendación final para ahorrar en la factura del gas
- Preguntas frecuentes
Para ahorrar en la factura del gas con calefacción, baja la temperatura de consigna a 19-21 °C de día y 15-17 °C de noche, programa el encendido solo cuando estés en casa y apaga o baja al salir. Purga los radiadores, no cubras las fuentes de calor y revisa la caldera cada año. Con estas medidas es razonable recortar el consumo entre un 10 % y un 30 %, siempre según tu vivienda y tu zona climática.
La calefacción es, en la mayoría de hogares españoles con caldera individual, la partida que más pesa en la factura del gas. Por eso pequeñas decisiones diarias —un grado menos, una hora de encendido que te ahorras, un radiador que purgas a tiempo— se notan mucho más de lo que parece cuando llega la factura de enero.
Aquí tienes una guía práctica, sin tecnicismos y con cifras orientativas, para que apliques desde hoy lo que de verdad mueve la aguja. Los datos que cambian cada año (precios, ayudas, requisitos) los remitimos siempre a la fuente oficial para que los compruebes tú mismo.
En resumen:
- Ajusta el termostato a 19-21 °C de día y 15-17 °C de noche; cada grado de más encarece la factura de forma notable.
- Programa la calefacción solo cuando estés en casa: apagar o bajar al salir ahorra más que mantenerla encendida todo el día.
- Purga los radiadores, no los tapes con muebles o cortinas y haz la revisión anual de la caldera.
- Revisa tu tarifa (TUR o mercado libre) y elimina servicios que no usas de la factura.
Cuánto gasta la calefacción en tu factura de gas
En un hogar medio en España con calefacción individual, la calefacción suele representar en torno al 50 %-70 % del consumo anual de gas, y se concentra casi por completo entre noviembre y marzo. No damos una cifra exacta porque depende mucho de la zona climática, los metros de la vivienda, el aislamiento y el tipo de sistema. Una casa en Burgos no gasta lo mismo que un piso en Cádiz.
La forma más fiable de saber cuánto pesa la calefacción en tu caso es mirar tu propia factura. Compara el consumo en kWh de un mes de invierno con el de un mes de verano (cuando solo usas el agua caliente). La diferencia es, básicamente, tu calefacción. Si quieres entender cada apartado del recibo, te explicamos cómo leer la factura del gas paso a paso.
Cómo saber cuánto de tu factura es calefacción
- Coge una factura de enero o febrero y anota los kWh consumidos.
- Coge una de julio o agosto y anota también los kWh.
- Resta: lo que sobra en invierno es, sobre todo, calefacción.
- Divide ese exceso entre el total anual aproximado y tendrás tu porcentaje real.
Factores que disparan el consumo en invierno
- Aislamiento de la vivienda: una casa mal aislada pierde calor por paredes, ventanas y techos.
- Temperatura de consigna: cuanto más alta, más gas.
- Horas de encendido: no es lo mismo 4 horas que 10 al día.
- Tipo de caldera: una caldera de condensación bien ajustada rinde más que una antigua.
- Emisores: radiadores con válvulas termostáticas reparten mejor el calor que un sistema sin control por estancia.
Qué temperatura poner en casa para ahorrar sin pasar frío

La recomendación habitual es 19-21 °C de día en las estancias principales, 15-17 °C de noche y en habitaciones que no uses. Bajar un grado la consigna puede reducir el consumo en torno a un 5 %-8 %, aunque es un dato orientativo: depende del aislamiento y de la temperatura exterior.
No hace falta pasar frío. Un jersey, unas zapatillas de casa, una manta en el sofá y una alfombra hacen más por tu confort que subir el termostato dos grados. Si vas a salir un rato y vuelves pronto, baja la consigna en lugar de apagar del todo: recuperarás la temperatura sin gastar de más.
Temperatura recomendada por estancia
| Estancia / momento | Temperatura orientativa |
|---|---|
| Salón (día) | 20-21 °C |
| Dormitorio (día) | 19-20 °C |
| Dormitorio (noche) | 15-17 °C |
| Cocina (mientras cocinas) | 18-19 °C |
| Baño (uso puntual) | 20-21 °C |
| Habitaciones sin usar | 15-16 °C |
Por qué bajar un grado marca la diferencia
Cada grado extra que le pides a la caldera se traduce en más horas de funcionamiento y más metros cúbicos de gas. En una vivienda que pasa de 21 a 20 °C, el ahorro se nota mes a mes sin que apenas lo percibas en el cuerpo. El truco está en ajustar la consigna y no tocarla cada dos por tres.
Horarios y programación: cuándo encender la calefacción
La regla de oro: calienta cuando estés en casa y baja o apaga cuando no. Un termostato programable (o los termostatos por zona) te permite hacerlo sin pensar. Programar bien los horarios es una de las medidas más rentables, porque no cuesta dinero y actúa todos los días.
Si tu tarifa tiene discriminación horaria, aprovecha las horas más baratas para calentar la casa y luego mantén. Puedes combinarlo con otras medidas para ahorrar en la factura de luz y gas a la vez, ya que muchos hábitos se refuerzan entre sí.
Ejemplo de programación diaria
Para una familia tipo que sale por la mañana y vuelve por la tarde:
- 06:30-08:00: encendido a 20 °C (ducha y desayuno).
- 08:00-15:00: bajada a 16-17 °C (casa vacía).
- 15:00-23:00: encendido a 20-21 °C (tarde en casa).
- 23:00-06:30: bajada a 16 °C (noche).
¿Es mejor apagar o bajar la calefacción?
Apagar o bajar cuando no estás en casa ahorra más que mantenerla encendida todo el día. El mito de que "cuesta más apagar y volver a encender" es falso en una vivienda normal: mantener la casa caliente durante horas vacía solo gasta gas. Baja la consigna al salir y deja que el termostato haga el resto.
Mantenimiento y ajustes que reducen el consumo

Una caldera que funciona bien consume menos. Estas tareas son sencillas y muchas las puedes hacer tú mismo:
- Purgar los radiadores al inicio de la temporada para eliminar el aire atrapado.
- Revisar la presión de la caldera según indique el fabricante.
- Limpiar o sustituir filtros cuando toque.
- No cubrir los radiadores con muebles, cortinas o ropa tendida.
- Colocar papel reflectante detrás de radiadores en paredes frías para devolver el calor.
La revisión anual de la caldera es obligatoria en muchos casos y, además, mantiene el rendimiento y la seguridad. Contrata un servicio de mantenimiento oficial; los precios varían según el instalador y la comunidad autónoma, así que pide presupuesto.
Purgar los radiadores paso a paso
- Apaga la calefacción y deja que los radiadores se enfríen.
- Coloca un trapo y un recipiente bajo la válvula de purga.
- Abre la válvula con la llave de purga hasta que empiece a salir agua sin aire.
- Cierra la válvula y comprueba la presión de la caldera; repón si ha bajado.
Revisión anual de la caldera: qué incluye
Suele incluir la comprobación de la combustión, la limpieza de componentes, la revisión de la presión y el control de seguridad. Guarda el certificado: puede pedirse en una inspección o al vender la vivienda.
Aislamiento y hábitos que multiplican el ahorro
Hay medidas baratas que notan mucho y otras que requieren inversión. Empieza por las primeras.
Bajo coste:
- Burletes en puertas y ventanas.
- Cortinas gruesas y alfombras.
- Cerrar puertas de habitaciones no usadas.
- Ventilar rápido y con la calefacción apagada (mejor 5-10 minutos con la ventana abierta que tenerla entreabierta todo el día).
Con inversión:
- Mejorar ventanas (doble acristalamiento o similar).
- Aislar paredes o falsos techos.
- Instalar válvulas termostáticas en los radiadores.
Aislar ventanas y puertas sin obras
El plástico aislante y los burletes son la solución más rápida para tapar rendijas. No sustituyen a una ventana nueva, pero reducen las pérdidas de calor por donde más se escapa: los huecos.
Válvulas termostáticas: qué son y cómo ayudan
Permiten regular la temperatura de cada radiador por separado. Así puedes calentar solo las estancias que usas y bajar las demás, en lugar de calentar toda la casa por igual.
Revisa tu tarifa de gas y tu comercializadora
Existen dos grandes opciones: la tarifa regulada (TUR) y el mercado libre. La TUR suele ser más estable y su precio lo puedes consultar en la web de la CNMC o en el comparador oficial. No damos precios exactos porque cambian con frecuencia: compruébalos en la fuente oficial o en tu comercializadora.
Revisa tu factura y mira el término fijo, el variable y los servicios adicionales (seguros, mantenimientos, etc.) que puedas eliminar. Compara con las facturas de los últimos meses para ver si te compensa cambiar.
TUR vs. mercado libre: cuál te conviene
| Aspecto | TUR (regulada) | Mercado libre |
|---|---|---|
| Precio | Fijado por el regulador | Lo fija cada comercializadora |
| Estabilidad | Suele ser más estable | Puede variar según oferta |
| Revisión | Periódica y pública | Según contrato |
Cargos que puedes eliminar de tu factura
- Servicios de mantenimiento que no usas.
- Seguros vinculados al contrato.
- Servicios de asistencia que ya tienes por otra vía.
Ayudas y subvenciones para mejorar la calefacción
Existen ayudas públicas para mejorar la eficiencia energética: cambio de caldera, aislamiento, ventanas, etc. Se convocan a nivel estatal, autonómico y local, y los requisitos e importes cambian cada año. No damos detalles exactos porque quedarían obsoletos: consúltalos en la web del IDAE, en tu comunidad autónoma o en tu ayuntamiento.
Algunas ayudas exigen justificar la mejora con un certificado energético. Guarda toda la documentación (facturas, certificados, justificantes) porque suele pedirse después. Si haces obras de eficiencia, revisa también las deducciones por eficiencia energética que puedan aplicarse en tu declaración.
Dónde consultar ayudas para calderas y aislamiento
- Web del IDAE (organismo oficial de eficiencia energética).
- Portal de tu comunidad autónoma.
- Ayuntamiento de tu municipio.
Requisitos habituales y documentación
Suelen pedir que la actuación la realice un instalador autorizado, factura detallada y, en algunos casos, certificado energético antes y después. Comprueba siempre las bases de la convocatoria vigente.
Errores que encarecen la factura del gas (y cómo evitarlos)
Estos son los fallos más comunes y su corrección:
| Error | Por qué encarece | Solución |
|---|---|---|
| Calefacción encendida todo el día | Calienta una casa vacía | Programa horarios |
| Subir mucho el termostato para "calentar rápido" | No acelera, solo gasta más | Sube de grado en grado |
| Secar ropa en los radiadores | Bloquea el calor y sube la humedad | Usa un tendedero |
| No purgar los radiadores | El aire reduce el rendimiento | Purga al inicio de temporada |
| Ignorar el mantenimiento | La caldera pierde eficiencia | Revisión anual |
| Ventilar con la calefacción puesta | Tiras el calor a la calle | Ventila 5-10 min con la calefacción apagada |
Mitos sobre la calefacción que te cuestan dinero
- "Es más caro apagar y volver a encender": falso en una vivienda normal.
- "Cuanto más alta la temperatura, antes calienta": falso, solo gasta más.
- "Los radiadores hay que taparlos para que no se vean": taparlos reduce su rendimiento.
Cómo corregir cada error
Empieza por los que no cuestan nada: programar horarios, ajustar la temperatura y no tapar los radiadores. Después, los de mantenimiento (purga y revisión). Y por último, valora inversiones como válvulas termostáticas o mejorar el aislamiento.
Nuestra recomendación final para ahorrar en la factura del gas
Si tuvieras que quedarte con cuatro medidas, serían estas: ajusta la temperatura (19-21 °C de día, 15-17 °C de noche), programa los horarios para calentar solo cuando estés en casa, purga los radiadores y revisa tu tarifa para eliminar cargos que no usas. Con eso ya notas el ahorro en la primera factura de invierno.
Después, si quieres ir más allá, valora inversiones: válvulas termostáticas, mejorar ventanas o aislar. Y no olvides que cada hogar es distinto: comprueba siempre los datos que cambian (precios, ayudas, requisitos) en fuentes oficiales como la CNMC, el IDAE o tu comercializadora. Ahorrar en la factura del gas con calefacción es posible sin renunciar al confort.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la temperatura ideal para poner la calefacción y ahorrar?
Entre 19 y 21 °C de día en las estancias principales y 15-17 °C de noche o en habitaciones sin usar. Bajar un grado la consigna puede reducir el consumo en torno a un 5 %-8 %, aunque depende del aislamiento y de la temperatura exterior.
¿Es mejor apagar la calefacción o dejarla encendida todo el día?
Es mejor apagarla o bajar la consigna cuando no estás en casa. Mantenerla encendida todo el día calienta una vivienda vacía y gasta gas sin beneficio. El mito de que apagar y volver a encender cuesta más no se sostiene en una vivienda normal.
¿Cuánto se puede ahorrar en la factura del gas con estas medidas?
Con ajustar la temperatura, programar horarios, purgar los radiadores y revisar la tarifa, es razonable recortar el consumo entre un 10 % y un 30 %. La cifra exacta depende de tu vivienda, tu zona climática y tus hábitos.
¿Cada cuánto hay que purgar los radiadores?
Lo habitual es purgarlos al inicio de la temporada de calefacción y siempre que notes que un radiador no calienta bien o hace ruido. Si el sistema coge aire con frecuencia, revisa la presión de la caldera.
¿Merece la pena cambiar de caldera para pagar menos?
Depende de la antigüedad y el rendimiento de la tuya. Una caldera de condensación bien ajustada puede consumir menos que una antigua, pero la inversión solo compensa si el cambio va acompañado de un buen mantenimiento y de mejoras en el aislamiento. Pide presupuesto a un instalador y comprueba si hay ayudas disponibles en tu comunidad.
¿Dónde puedo comprobar los precios y las ayudas vigentes?
Los precios de la tarifa regulada y las comparativas están en la web de la CNMC; las ayudas de eficiencia energética, en el IDAE, tu comunidad autónoma o tu ayuntamiento. Para tu factura concreta, consulta siempre con tu comercializadora.




