
Contenido del artículo
- Qué reformas se pueden desgravar en la renta 2026
- Deducciones estatales por eficiencia energética: requisitos y límites
- Deducciones autonómicas por reformas: qué ofrece tu comunidad
- Obras subvencionadas: cómo tributan las ayudas a la rehabilitación
- Reformas que NO desgravan: errores habituales
- Cómo aplicar la deducción en tu declaración de la renta
- Documentación y plazos: lo que Hacienda te puede pedir
- Ejemplos prácticos: cuánto te puedes ahorrar
- Nuestra recomendación final para desgravar tus reformas
- Preguntas frecuentes
Solo puedes deducirte en la renta las reformas que mejoren la eficiencia energética de tu vivienda habitual (aislamiento, ventanas, calderas, aerotermia, placas solares) y las obras acogidas a programas públicos de rehabilitación. Las reformas de mantenimiento, ampliación o decoración no desgravan, por mucho que hayas gastado dinero en ellas.
Esto significa que ese baño nuevo que tanto te gusta, la pintura del salón o cambiar los muebles de la cocina no te van a bajar el IRPF. En cambio, si has cambiado las ventanas por otras con mejor aislamiento, has instalado aislamiento térmico en las paredes o has puesto placas solares, sí puedes rascar algo en tu declaración.
El truco está en distinguir entre "mejorar la casa" y "mejorar la eficiencia energética de la casa". Solo lo segundo tiene premio fiscal. Y ojo: los porcentajes, límites y requisitos cambian con cierta frecuencia, así que siempre conviene verificar la normativa del año en la Agencia Tributaria antes de dar por hecho cualquier cifra.
En resumen:
- Solo desgravan las obras que reducen el consumo energético de tu vivienda habitual o las que van ligadas a ayudas públicas de rehabilitación.
- Las deducciones estatales por eficiencia energética tienen porcentajes y bases máximas que debes comprobar cada año en la Agencia Tributaria.
- Muchas comunidades autónomas tienen deducciones propias por reformas: revísalas, porque pueden sumarse a las estatales.
- Si recibes una subvención, solo puedes deducir la parte que has pagado tú.
- Guarda facturas, justificantes de pago y certificados energéticos: Hacienda puede pedírtelos hasta 4 años después.
Qué reformas se pueden desgravar en la renta 2026
No todas las obras que haces en casa tienen reflejo en tu declaración. Las que sí pueden generar deducción se agrupan en tres bloques:
- Mejoras de eficiencia energética: cambiar ventanas por otras con doble o triple acristalamiento y rotura de puente térmico, instalar aislamiento térmico en fachadas o cubiertas, sustituir la caldera vieja por una de condensación, instalar aerotermia o suelo radiante eficiente.
- Instalación de placas solares y sistemas de autoconsumo: paneles fotovoltaicos, baterías de almacenamiento, sistemas térmicos para agua caliente sanitaria.
- Obras subvencionadas por programas públicos de rehabilitación: las que se acogen a ayudas de rehabilitación energética o de accesibilidad, tanto estatales como autonómicas o locales.
Dentro del primer bloque, la clave es que la obra reduzca la demanda de calefacción y refrigeración o el consumo de energía primaria no renovable. Es decir, no basta con que la casa quede más bonita: tiene que ser más eficiente.
Un caso típico: cambiar una ventana rota por otra igual no desgrava. Cambiar todas las ventanas por unas con mejor aislamiento térmico, sí. Otro: pintar la fachada no desgrava, pero aprovechar para instalar aislamiento térmico exterior (SATE) sí puede encajar.
Si quieres profundizar en este grupo concreto, tenemos una guía específica sobre deducciones por eficiencia energética y placas solares donde desarrollamos requisitos y certificados.
Deducciones estatales por eficiencia energética: requisitos y límites

A nivel estatal existen deducciones en el IRPF vinculadas a obras que reduzcan la demanda de calefacción y refrigeración o el consumo de energía primaria no renovable. Estas deducciones se aplican sobre las cantidades invertidas en la obra, excluyendo la parte subvencionada, y tienen límites anuales y por tipo de actuación.
Ten en cuenta que los porcentajes y las bases máximas pueden variar cada año. No te fíes de lo que leíste el año pasado ni de lo que te contó un amigo: comprueba siempre la normativa vigente en la sede electrónica de la Agencia Tributaria.
Esta tabla es orientativa y sirve para que entiendas la estructura, no para que copies cifras:
| Tipo de actuación | Deducción orientativa | Base máxima orientativa | Cuándo se aplica |
|---|---|---|---|
| Reducción de demanda de calefacción y refrigeración | Porcentaje sobre el importe invertido | Límite anual por vivienda | En el año de la obra, con certificado antes/después |
| Reducción del consumo de energía primaria no renovable | Porcentaje sobre el importe invertido | Límite anual por vivienda | En el año de la obra, con certificado antes/después |
| Rehabilitación energética de edificios | Porcentaje sobre el importe invertido | Límite anual por vivienda | En el año de la obra o en los dos siguientes, según el caso |
Lo importante: estas deducciones exigen un certificado de eficiencia energética emitido antes de la obra y otro después, que acredite la mejora. Sin esos dos certificados, la deducción se cae. Y el certificado lo tiene que emitir un técnico competente, no vale un papel del instalador.
Además, hay que tener la factura a nombre del propietario y el pago justificado. Si la obra la pagó otra persona (por ejemplo, un familiar), la deducción no te corresponde a ti.
Conviene revisar también las deducciones por hipoteca y compra de vivienda habitual, porque en algunos casos pueden combinarse con las de eficiencia energética si la reforma se financió con la hipoteca.
Deducciones autonómicas por reformas: qué ofrece tu comunidad
Muchas comunidades autónomas tienen deducciones propias por reformas en vivienda habitual. No son iguales en todas partes ni cubren lo mismo. Algunas se centran en eficiencia energética, otras en accesibilidad (por ejemplo, instalar un ascensor o adaptar la vivienda para una persona con discapacidad) y otras en rehabilitación de viviendas en zonas rurales o cascos históricos.
Ejemplos genéricos de lo que puedes encontrar:
- Deducción por obras de mejora del aislamiento térmico o cambio de ventanas.
- Deducción por instalación de sistemas de climatización eficiente.
- Deducción por obras de adaptación para personas mayores o con discapacidad.
- Deducción por rehabilitación de vivienda habitual en municipios pequeños.
Estas deducciones autonómicas se aplican en la declaración marcando la casilla correspondiente según tu comunidad. Pero los requisitos, porcentajes y límites cambian de una región a otra y, además, pueden modificarse cada año con la ley de presupuestos autonómica.
Lo más práctico: entra en la web de la Agencia Tributaria de tu comunidad (o en el portal tributario correspondiente) y busca "deducciones autonómicas IRPF 2026". Ahí encontrarás la lista oficial y actualizada. Si tienes dudas, en cómo pedir cita en Hacienda explicamos el proceso para resolverlas con un funcionario.
Obras subvencionadas: cómo tributan las ayudas a la rehabilitación

Las subvenciones públicas para reformas (por ejemplo, las ligadas a fondos europeos de rehabilitación energética) no se declaran como ingreso en tu IRPF. No tienes que sumarlas a tus rendimientos. Pero sí tienen un efecto: minoran la base de deducción.
Es decir, solo puedes deducir el gasto que has pagado tú, no la parte que cubrió la subvención. Ejemplo con cifras redondas:
- Reforma de eficiencia energética: 10.000 €.
- Subvención recibida: 3.000 €.
- Base deducible: 7.000 €.
Si intentas deducir los 10.000 €, Hacienda te lo va a corregir. Y si la subvención se cobra después de presentar la declaración, tendrás que regularizar la situación en el año en que la recibas.
Otro detalle: si la subvención la cobra la comunidad de propietarios y luego la reparte entre los vecinos, cada propietario deduce solo su parte no subvencionada. Conviene guardar la resolución de la subvención y el reparto que hizo la comunidad.
Reformas que NO desgravan: errores habituales
Aquí es donde mucha gente se lleva el chasco. Estas obras no generan deducción en el IRPF por eficiencia energética ni por rehabilitación:
- Mantenimiento: pintar la casa, reparar humedades, arreglar una persiana, cambiar un grifo.
- Ampliación de vivienda: añadir una habitación, cerrar una terraza, hacer un sótano.
- Reformas de locales: si el local es para tu negocio, va por otra vía, no por la deducción de vivienda habitual.
- Segundas residencias: salvo que las tengas alquiladas y puedas deducir como gasto del alquiler, no entran en estas deducciones.
- Muebles y electrodomésticos: comprar una cocina nueva, un sofá o una lavadora no desgrava.
- Decoración: cambiar el suelo por estética, poner papel pintado, cambiar puertas interiores sin mejora energética.
Un error muy típico: pensar que por el hecho de "reformar la casa" ya tienes derecho a algo. No funciona así. Hacienda no considera estas mejoras como inversión en eficiencia energética, y si las incluyes en la declaración, te arriesgas a una liquidación con intereses.
Truco práctico: antes de contratar la obra, pregúntate si lo que vas a hacer reduce el consumo energético o está acogido a un programa de ayuda. Si la respuesta es no, olvídate de la deducción.
Cómo aplicar la deducción en tu declaración de la renta
El proceso es más sencillo de lo que parece, pero requiere orden:
- Guarda todas las facturas y justificantes de pago de la obra. Deben estar a tu nombre y con el NIF del instalador o empresa.
- Consigue el certificado de eficiencia energética antes y después de la obra, si la deducción lo exige. Lo emite un técnico competente.
- Revisa el borrador en la sede electrónica de la Agencia Tributaria. Ahí verás si Hacienda ya tiene datos de la obra o si tienes que introducirla tú.
- Consigna la deducción en el apartado correspondiente. En el caso de las autonómicas, marca la casilla de tu comunidad.
- Comprueba el resultado antes de presentar. Si te sale a devolver, revisa que el importe cuadra con lo que esperabas.
Si la deducción es autonómica, el borrador puede no traerla precargada. Tendrás que añadirla manualmente. Y si tienes dudas, siempre puedes consultar la web de la Agencia Tributaria o pedir cita.
En deducciones de la renta que casi nadie aplica repasamos otras deducciones que suelen pasar desapercibidas y que pueden sumar a tu favor.
Documentación y plazos: lo que Hacienda te puede pedir
Hacienda puede requerirte la documentación hasta 4 años después de presentar la declaración. Así que no tires nada. Esto es lo que conviene tener a mano:
- Factura completa: nombre y NIF del emisor, nombre y NIF del receptor, descripción detallada de la obra, importe, fecha e IVA desglosado.
- Justificante de pago: transferencia bancaria, recibo, tarjeta. Mejor transferencia, porque deja rastro claro.
- Certificado de eficiencia energética antes y después, si la deducción lo exige.
- Resolución de la subvención, si la has recibido, y documento del reparto si es una comunidad de propietarios.
- Certificado del instalador o memoria técnica, en su caso.
Las facturas deben estar a nombre del propietario que aplica la deducción. Si la vivienda es de los dos cónyuges y la factura está solo a nombre de uno, solo ese puede deducir. Si está a nombre de ambos, cada uno deduce su parte.
Un error frecuente: pagar en efectivo y no tener justificante. Hacienda puede rechazar la deducción si no puedes demostrar el pago. Otro: facturas sin NIF del instalador o con descripciones genéricas ("obra realizada"). Eso no vale.
Ejemplos prácticos: cuánto te puedes ahorrar
Estos ejemplos usan cifras redondas y porcentajes orientativos. Los porcentajes y límites reales pueden cambiar, así que verifícalos en la Agencia Tributaria antes de hacer cálculos.
Ejemplo 1: cambio de ventanas
- Gasto: 4.000 €.
- Deducción orientativa: 20 %.
- Ahorro orientativo: 800 €.
- Requisito: certificado energético antes y después que acredite mejora.
Ejemplo 2: placas solares con subvención
- Gasto: 8.000 €.
- Subvención: 2.000 €.
- Base deducible: 6.000 €.
- Deducción orientativa: 20 % sobre 6.000 € = 1.200 €.
- Ahorro orientativo: 1.200 €.
Ejemplo 3: reforma de baño
- Gasto: 5.000 €.
- Deducción: 0 €.
- Motivo: no mejora eficiencia energética ni está acogida a programa de rehabilitación.
Como ves, la diferencia entre acertar y fallar puede ser de cientos de euros. Y en obras grandes, de más de mil.
Nuestra recomendación final para desgravar tus reformas
Antes de contratar cualquier obra, pregúntate si encaja en eficiencia energética o en un programa de subvención. Si la respuesta es sí, guarda toda la documentación desde el primer día: facturas, pagos, certificados y resoluciones de ayudas.
Consulta la normativa estatal y la de tu comunidad autónoma del año en curso, porque cambian. Usa el simulador de la Agencia Tributaria para hacer una estimación antes de presentar. Y si la obra es grande o tienes dudas sobre si cumple requisitos, asesórate con un profesional: un asesor fiscal o un técnico en eficiencia energética pueden ahorrarte un disgusto.
Preguntas frecuentes
¿Puedo deducirme la reforma de la cocina o el baño?
No, salvo que la obra incluya una mejora de eficiencia energética que cumpla los requisitos (por ejemplo, cambiar la caldera o instalar aerotermia). Reformar por estética o mantenimiento no desgrava.
¿Qué pasa si hice la obra en 2025 y presento la declaración en 2026?
Puedes aplicarte la deducción en la declaración del año en que se pagó la obra, siempre que cumplas los requisitos. Si la obra terminó en 2025, va en la renta de 2025, que se presenta en 2026.
¿Necesito certificado de eficiencia energética antes y después de la obra?
Para las deducciones por eficiencia energética, sí. Sin los dos certificados no puedes justificar la mejora. Para otras deducciones, como las de accesibilidad, puede no ser necesario, pero conviene revisar los requisitos concretos.
¿Puedo deducir la reforma si la vivienda está alquilada?
Si es tu vivienda habitual, sí, con los mismos requisitos. Si es una segunda residencia alquilada, no entra en estas deducciones, aunque puedas deducir la obra como gasto del alquiler en tu declaración.
¿Las subvenciones tributan en la renta?
No se declaran como ingreso, pero reducen la base de deducción. Solo puedes deducir la parte que has pagado tú.
¿Hasta cuándo puede Hacienda pedirme las facturas de la reforma?
Hasta 4 años después de presentar la declaración. Guarda toda la documentación al menos ese tiempo, por si acaso.




